El Glorioso: El Navío de 1747 que Humilló a Inglaterra

El Glorioso fue el navío español que cambió la historia naval del siglo XVIII. En 1747, el San Ignacio de Loyola zarpaba solo desde Veracruz hacia España con un tesoro valorado en más de cuatro millones de pesos de plata. Y todo el espionaje inglés lo sabía.

El Glorioso navío español 1747

El Glorioso: Un Barco Nacido para la Guerra

El San Ignacio de Loyola, alias El Glorioso, era un navío de línea de la Real Armada Española botado en La Habana en 1740. Setenta cañones. Una tripulación curtida en combate. Al mando, el capitán don Pedro Mesía de la Cerda, un marino cordobés de cuarenta y siete años con décadas de experiencia en los mares del mundo. Wikipedia

Su misión era sencilla sobre el papel: cruzar el Atlántico y entregar el cargamento a la Corona. Pero el Atlántico de 1747 estaba infestado de barcos británicos con órdenes de hundirlo o capturarlo.

Cinco batallas. Un solo barco.

La carrera del Glorioso es como se conoce a una serie de cinco enfrentamientos navales que se libraron en 1747, entre el navío español y varios escuadrones de navíos y fragatas británicos que trataban de capturarlo. Wikipedia

El primero llegó el 25 de julio, cerca de las Azores. Mesía se topó con un convoy inglés escoltado por varios navíos de guerra. Los británicos, sospechando lo que transportaba el solitario navío español, se lanzaron en su persecución. El Glorioso no huyó. Abrió fuego. Espanaenlahistoria

Cuando la batalla terminó, los ingleses se retiraron con los barcos destrozados. El capitán Crookshanks fue sometido a un consejo de guerra por negligencia en combate. Declarado culpable, fue expulsado de la Royal Navy. Espanaenlahistoria

El Glorioso consiguió repeler dos ataques ingleses antes de desembarcar su carga en el puerto gallego de Corcubión, cumpliendo su misión con pleno éxito. Wikipedia

El último combate

Pero la historia no acababa ahí. Tras descargar el tesoro, el Glorioso intentó llegar a Ferrol para repararse. Y entonces llegó el tercer, cuarto y quinto ataque.

Bajo el fuego de las fragatas y del Russell, se defendieron el capitán Mesía y sus hombres hasta la última bala de cañón. Y cuando faltaron las balas, cargaron los cañones con cualquier cosa metálica que pudieron encontrar. Revista Heraldos del Evangelio

Con treinta y tres muertos y ciento treinta heridos a bordo, exhausta la tripulación y agotada su munición, Pedro Mesía de la Cerda rindió el navío. Wikipedia

El nombre que le dieron sus enemigos

No fueron los españoles quienes le dieron ese nombre. Fueron los propios británicos, impresionados por lo que habían visto.

El comodoro inglés George Walker escribió: «Nunca los españoles, y nadie en realidad, han luchado mejor con un barco como lo hicieron ellos». Revista Heraldos del Evangelio

España contaba en el siglo XVIII con una de las armadas más poderosas del mundo, capaz de plantar cara a cualquier potencia europea. El Glorioso fue el ejemplo perfecto de esa tradición naval. Sus artilleros eran de los más precisos del Atlántico, y su capitán, Pedro Mesía de la Cerda, uno de los marinos más experimentados de su época. No era casualidad que fuera él quien comandara una misión tan delicada. La Corona española sabía perfectamente lo que se jugaba en cada travesía atlántica: el tesoro que transportaba el San Ignacio de Loyola era vital para las arcas del reino. Que un solo navío español lograra entregar ese cargamento sano y salvo, después de cinco combates contra la marina más temida del mundo, dice mucho de lo que era capaz de hacer España en su momento de mayor esplendor naval.

Hoy, la Armada Española mantiene viva su memoria: por Real Cédula, siempre existirá un barco de nombre Glorioso en su flota. Porque hay gestas que no se olvidan.

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